martes, 4 de diciembre de 2012

Detenido por blanqueo de capitales Díaz Ferrán, uno de los ‘padres ideológicos’ de las privatizaciones



El ex presidente de la patronal española y auténtico valedor de los sectores más ultraliberales de la derecha madrileña –y española-, Gerardo Díaz Ferrán, ha sido detenido esta mañana. La policía se ha presentado a primera hora en su casa y se lo ha llevado acusado de los delitos de blanqueo de dinero y ocultación de bienes. Y no se trata de una detención cualquiera, porque Díaz Ferrán representó durante su mandato en CEOE los ‘valores’ más conservadores de la derecha política y económica.

Díaz Ferrán llegó a la presidencia de CEOE tras ocupar la de la patronal madrileña, CEIM, desde donde fue un defensor a ultranza de la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, igual que lo ha sido después su sucesor en CEIM y vicepresidente de CEOE, Arturo Fernández.

Recuerdo que durante la conferencia de prensa que siguió a su nombramiento, los periodistas nos encontramos con un hombre muy inseguro ante los medios… y muy moreno, eso sí, no sé si por su vinculación al sector turístico. Después de años identificando la voz de José María Cuevas con la del presidente de la patronal, este nuevo patrón de patrones, que pronto hizo bueno a su predecesor, se presentaba ante los medios con un discurso tosco, muy básico, primario, un discurso que no hacía presagiar nada bueno.

Tras su intervención llegaron las preguntas de los periodistas y planeaba en el ambiente la sensación de que solo era necesario insistir un poco y que don de Gerardo de Díaz de Ferrán -como le llamaban algunos periodistas-, acabaría cayendo como fruta madura. Y así fue. El nuevo presidente de la patronal se enredó con una pregunta sobre la situación del país y concluyó con una frase que estos días parece estar poniendo en práctica el Gobierno regional con la Sanidad madrileña: “la mejor empresa pública es la que no existe”. Son personajes como Díaz Ferrán o más recientemente el director general de Hospitales de la Consejería de Sanidad de Madrid, Antonio Burgueño, los que están consiguiendo, por ejemplo, que algunos hospitales de la Comunidad de Madrid estén en peligro de echar la persiana como servicio público una tarde y la suban al día siguiente como negociete.

La imagen del ex presidente de la patronal detenido por blanqueo de dinero dice mucho de por dónde van las cosas en esté país y de la catadura moral de ‘algunos empresarios’, que declaran por el día su amor a España, a la bandera, a lo que sea, y por la tarde se llevan el dinero a los paraísos fiscales.

Díaz Ferrán, que ha llevado a la quiebra a la práctica totalidad de las empresas que ha dirigido, a pesar de hacerlo con mano de hierro -o quizás por eso, entre otras razones-, tiene todavía cuentas pendientes con la Justicia. La operación que hoy nos ocupa está relacionada con la investigación iniciada a partir de la querella presentada por AC Hoteles, Meliá, Pullmantur y el grupo Orizonia contra los antiguos propietarios de la agencia de viajes Marsans (Gerardo Díaz Ferrán y el fallecido Gonzalo Pascual), su nuevo dueño, Ángel de Cabo, y la empresa Possibilitum por la comisión de delitos de alzamiento de bienes y ocultación apresurada de sus bienes personales.

Díaz Ferrán está además incurso en varias causas judiciales, entre ella, una por la concesión de un crédito de 26 millones de euros por parte de Caja Madrid, y por la que tenía una citación judicial este mismo miércoles.

En su currículum consta también el dudoso honor de dejar tirados en el Aeropuerto de Madrid a cientos de inmigrantes que habían ahorrado durante meses o años para comprar un billete de avión del que no pudieron disfrutar para regresar a sus países durante las navidades del 2009 … Entonces, Díaz Ferrán se limitó a decir que si él hubiera sido uno de ellos lo que no habría hecho en ningún caso sería comprar un billete de esa compañía, Air Comet, su compañía. Sin más.

En el caso de que sea finalmente juzgado y condenado, don de Gerardo siempre tendrá la opción de esperar el ‘indulto Mariano’, tan socorrido en estos tiempos duros que nos ha tocado vivir. Eso no sé si son mamandurrias o qué son.

PASCUAL GARCÍA


 



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